Jo. Después de tanto tiempo sin poder entrar, me he encontrado el blog todo churretoso, con migas de bocatas y con unos pelusones movidos por el viento que harían atragantarse a un San Bernardo.
Bueno, ¿que contaros?. En el trabajo estamos muy liados con dos nuevas convocatorias que han salido más las que no se han acabado.
Y encima mi compi y yo estamos en un curso a distancia que hemos ido dejando y ahora se nos echa el tiempo encima. Además es uno de esos cursos no presenciales de los que tienes que hacer un examen a través de internet. En el momento que lo abres tienes una hora para responder y luego se te cierra...."me caguen tó".
Anécdotas para contar me han pasado muchas, pero, maldita sea, o ya ha pasado demasiado tiempo desde que me ocurrieron o se me olvidaron.
Bueno, pues como os iba contando hace como unos diez meses o más. Iba yo por Madrid silbando y tarareando "tiruriruriru" y "tiruriruriri" cuando
la rata infecta apareció enfurecida como un mandril con almorranas e insultando a todo conductor de la M-30.
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Espera, espera, espera...que eso es otra historia que dejé a medias y nunca acabé de contar.
Así que vuelvo adelante en el tiempo y termino con la historia de mi viaje a Marruecos.
Por lo pronto he aprendido que Resort no es muelle en catalán. Y ya con eso debería sentirme totalmente satisfecho, pero no...aprendí más cosas.
He aprendido que todo el que haya pasado una frontera como la de Francia, Portugal, Andorra o cualquiera de esas no tiene una idea de que es realmente una frontera. Para conocer la frontera de verdad tiene que venir a Anselmocity: sus carreras con porteadores e ilegales que intentan pasar sorteando a la policía o a la guardia civil;los policías de intervención dando garrotazos: los policías marroquíes dando unas palizas que lo flipas; el mercadillo que se montó en la frontera por ser Ramandán (Ramadán, Ramadán, dulce Ramadán).
He aprendido que voy con gente muy organizada: cada coche iba provisto de un Walky Talky para mantenernos en contacto y avisarnos para poder adelantar por la carretera.
En la frontera tuve tiempo para aprender y pensar. En tres horas de colas tienes muchísimo tiempo para pensar. Para pensar o para cabrearte. Yo preferí pensar. En cambio algunos de los amigos que venían conmigo prefirieron cabrearse, sobre todo con los ocupantes de dos coches en particular:
- uno al que apodaron "el morochino"que era un oriental con su familia que era magrebí....todo un contraste. Y con la pedazo de furgoneta que tenía el tío intentaba hacer la pirula y se te colaba poniendo en peligro el coche.
- el tacaño. Era un tío que llevaba el coche lleno de escombros y para no gastar combustible empujaba el coche cada vez que la cola andaba. Y cada vez que empujba el coche estaba a punto de besar el culo de uno de los nuestros.
También he aprendido que estamos totalmente equivocados con los yogures refrigerados. Se pueden poner en un mercado a pleno sol. Y la gente los compra. Y también compran ojos y sesos de cordero con sus correnspondientes craneos, con esos dientes tan feos. Y a la que te descuidabas e ibas despistado podías darle una patada a una cabeza de cordero de las que estaban en el suelo.. Y las ponían al lado de los yogures. ¿como estarán los yogures del día con ojos de cordero?...Ummmmm...riiiicooooo.
Como no enseñamos los pasaportes, nos libramos de la experiencia de entrar en lo que todo el mundo llama "una habitación oscura y roñosa con unas camas sucias donde te ponen en un cuadrado pintando en el suelo y te miran por una pantalla térmica y un médico (o algo así) con una bata llena de lamparones y con cara de aburrido te dice ¡¡¡SANO!!!". Y menos mal, porque llevábamos al peke con fiebre (los pekes, esos seres tan oportunos).
Evidentemente en la frontera no pude hacer fotos. Ya hace años vinieron unos amigos de un amigo (que vaya viaje nos dieron) que a pesar de las advertencias se pusieron a hacer fotos. Se los llevaron dentro de la comisaría y no salieron hasta dos horas despues, sin carrete y acojonados. Desde entonces él dejó de usar pastilla de jabón y solo usaba gel.
También aprendimos que los que nos sellaron el pasaporte eran unos mantas ya que se olvidaron de sellar el pasaporte de anselmopeke. Y cosas del destino, nos dimos cuenta 5 minutos antes de encontarnos con el control de cambio de provincia. Gracias a Dios, la "Surete Nationale" nos dejó pasar sin comprobar nada a pesar de que yo sudaba profusamente, moqueaba de miedo e iba todo el rato diciendo "ay que nos van a pillar, ay que nos van a pillar".
También aprendí que aunque el hotel es un Barceló, ninguno de los recepcionistas hablaba español. Bueno, tampoco hablaban ingles. Solo frances y árabe. Y que eramos 7 familias y 4 recepcionistas y tardaron en darnos las habitaciones como una hora y media.
Las habitaciones estaba geniales

El follódromo. Las camas altas y duras. En el fondo está el peke, totalmente cabreado y dándole al mando como un poseso buscando cadenas que hablaran un idioma mínimamente inteligible. En mi cama, mi inseparable canana

Llevaba, por si acaso, buena lectura. Claro que no fué buena idea tomarse un yogur leyendo ya sabes que escena en el restaurante chino, ¿eh, señor Carabias?. Con este libro me reí un huevo.

Era enorme. Parece ser que es el hotel más grande de África,incluso más que los de Egiptp.Otra cosa no, pero andar, andabas como para que te sangraran los pies. Y cuando ibas a buscar a los niños, había que montar una expedición equipados con Walkie Talkies y divididos en equipos de búsqueda totalmente organizados. Ni que decir tiene que los niños se lo pasaron pipa, pero sin el control paterno ya estaba a la altura de los niños de
"El señor de las moscas"
Todo muy a lo grande, muy de lujo...al menos aparentemente...porque el resort tenía solo tres meses y ya se caía a pedazos

La zona de ocio tenía 7 piscinas, siete. El horario estaba muy bien organizado. De 9 de la mañana a 8 de la tarde (hora local) te podías bañar en la piscina. De las 8 de la tarde a las 8 de la mañana se bañaban ingentes cantidades de ranas y sapos. A las 8 de la mañana se formaba una batida para cazar ranas. Por la noche ponían en el bufett ancas de rana. No se si ambos eventos estaríann relacionados.
Cuando paseabas por las noches por los jardines no había ni una rata. Solo sapos enormes que saltaban hasta la altura del pecho. Eso si, no te perseguían.

Cuando nos atrevimos a salir del Resort, vimos el desastre ecológico de la zona. Se habían cargado la flora de cañas de las playas y estaba todo lleno de escombros.

El Resort desde lejos. El Resort tiene a su alrededor un campo de golf de 18 hoyos. Y alrededor del campo de golf unas marismas. O al menos eso pensábamos hasta que vimos en internet el
video explicativo del desastre que se hizo allí.En resumen, las marismas alrededor del campo de golf son las aguas fecales y residuales ya que no se hizo estación depuradora y todas esas aguas corren por zanjas hasta el mar.

El paseo marítimo. Son unos 8 kilómetros de paseo marítimo. No encontramos más que una persona que estaba a cargo de un chiringuito en el que no había nadie. El paseo marítimo tiene 3 meses y ya crece hierba entre las losas.

El chiringuito en cuestión. Todo rodeado de basura. Eso si, con las últimas tecnologías

La antena parabólica con un avanzado sistema de sujección ecológico y con búsquedas nanométricas de los valores azimuth.

Lo único que se veía en la playa. En primer plano, escombrera nunca recogida.

A los tres kilómetros (tirando para la derecha del resort), nos encontramos un centro comercial

Con un puerto deportivo. Quedaban unos pocos barcos. Luego nos enteramos que no podían salir porque el puerto estaba mal hecho y necesitaba dragado.

El centro comercial, todo muy moderno y todo vacía. Daba miedo, os lo juro. Solo nos encontramos a dos guardias y un tío con una manguera. Me recordaba a ciertas películas de zombis.

Tachán tachán. El centro comercial de "Irás pero no volverás"

Eso si. La comida estaba muy buena. Nunca me acordaba de llevar la cámara. Y cuando me la llevaba no me acordaba de fotografiar. Eso foto grafiado es una cena
-En el sureste del plato se ven unas albondiguitas llamadas "Kefta"...en particular estas eran Kefta marrachía
- En el suroeste una carne al vapor que estaba de escándalo
- Al noreste unas berenjenas con tomates. Buenísimas.
- Al noroeste unas coles rehogadas
- Al norte y centro, cordero moruno a la plancha.
- En el centro unas socorridas, doradas y cristianas patatas fritas
Y de beber ¡¡¡MIRINDA!!!. Por el sabor parecía Gran Reserva de 1965

Me encantaron las ensaladas:
- Al norte, una ensalada de fideos chinos que estaba de escándalo
- Al sur, una ensalada de maiz...ñam ñam
-Al este una salsa que puse para la carne. Era una salsa "jalangranputa". Te ponía los morros como la Carmen de Mairena y las almorranas como las de una mona mandril encelada...pero estaba tan rica.
-Mas al este un plato que se me olvidó fotografiar y que es algo grasiento y viscoso que se escurre del plato buscando venganza.
Sobre nuestra cabeza cernía el tema de las alergias a los frutos sexos (perdón, secos...en que coño estaría pensando. Ah, si...en ese), en particular a los piñones.
Mi amigo jr el médico y yo creamos un protocolo de emergencia sanitaria:
- Adrenalina en el bolso lista para inyectarse
- Contactar con el delegado del gobierno que también estaba allí para pedir evacuación sanitaria lo mas rápidamente posible.
- Hacer algo que la cabreara para que la adrenalina le subiera :
* shock anafiláctico leve: mancharme el polo con una tableta de chocolate
*shock anafilactico moderado: añadir al chocolate la confesión de que me acuesto con su mejor amiga. no sabemos quien es su mejor amiga,así que era un riesgo que me estuviera acostando con una octogenaria..pero por salvar la vida de una persona, lo que sea, oye.
*shock anafiláctico severo: aparte de la chocolatina y el sexo con su amiga, decirle que me cae mal su madre y que su pueblo es una puta mierda. Si con eso no le subía la adrenalina, ya no se que más podríamos hacer.
El domingo a la vuelta sellamos los pasaportes. Como fué comienzo de fiesta del fin de Ramadán, estaba la cosa tranquila.
Para sellar el pasaporte había dos ventanillas operativas:
- En una había un tío de uniforme en una garita transparente con la cabeza hincada en la mesa. Supusimos que estaba muerto, hasta que sonó el teléfono, se incorporó de un respingo y lo contestó. Por el tono de "a sus órdenes", tenía que ser un jefe. Cuado colgó dejó caer la cabeza con un sonoro golpe contra la mesa y volvió a quedar en estado catatónico.
- El que nos atendió estaba de una mala leche que te cagas. Supongo que le gustaría también hacer lo de su compañero.
Ya cuando llegamos a la frontera española, intenté abrazar al guardia civil que me quiso mirar el maletero.
FIN